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Nuestros alumnos, nuestro futuro
El dia a dia de la Escuela Taurina de Cabra. Pasa el raton o toca cada foto para descubrir su frase.
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El valor no es ausencia de miedo, sino su dominio.
La tradicion se aprende con las manos y se guarda en el corazon.
Formamos toreros; sobre todo, formamos personas.
El respeto al toro es respeto a uno mismo.
Donde otros ven peligro, nosotros vemos vocacion.
El toreo es disciplina hecha belleza.
169 anos de aficion laten en cada tarde.
La cantera de Cabra mira al futuro sin olvidar su historia.
Se torea como se vive: con verdad.
El miedo se entrena; el arte se cultiva.
Suenos de nino, oficio de hombre.
Aqui se forja el temple de las nuevas generaciones.
El capote dibuja lo que las palabras no saben decir.
Cada tentadero es una primera vez que no se olvida.
La plaza ensena lo que ningun aula puede.
El que respeta al animal, respeta la Fiesta.
Torear es escuchar al toro.
La elegancia nace de la entrega.
Esfuerzo callado, gloria merecida.
Cabra vuelve a sonar en el ruedo.
La aficion es la raiz; la juventud, el fruto.
Hay valor en plantarse y arte en quedarse.
El compas del toreo es hermano del flamenco.
Cada muleta cuenta una historia.
Se aprende cayendo y se crece levantandose.
Aqui late el corazon taurino de Cordoba.
La vocacion no se ensena, se acompana.
El toreo bien hecho es pura emocion.
Tradicion que se entrega, tradicion que perdura.
En la arena no se finge: se es.
Manos jovenes, raices hondas.
El maestro siembra; el tiempo recoge.
La belleza del toreo esta en la verdad del momento.
Quien torea con respeto, torea para siempre.
Cada tarde de campo es una leccion de humildad.
El futuro del toreo tiene acento andaluz.
Sonar es el primer paso para torear.
La aficion se hereda; el arte se conquista.
En cada joven hay una promesa de la Fiesta.
El toro manda; el torero interpreta.
La pasion se mide en horas de entrenamiento.
Cabra escribe, de nuevo, su historia taurina.
El arte no tiene edad, pero si cantera.
Donde hay respeto, hay tauromaquia.
Cada gesto cuenta cuando se torea de verdad.
La tradicion no se mira: se vive.
El ruedo es la mejor escuela de la vida.
Se torea con el cuerpo y se siente con el alma.
La cantera de hoy, las figuras de manana.
El esfuerzo compartido sabe mejor.
Aqui se ensena a no rendirse.
La Fiesta vive mientras haya jovenes que la amen.
El toreo une lo que el tiempo separa.
Cada alumno es un eslabon de una larga cadena.
Torear es un dialogo entre el valor y el arte.
El campo es el aula; el toro, el maestro.
Lo que se hace con respeto, se hace bien.
En Cabra, la tradicion tiene futuro.
El arte de torear empieza aqui.
El valor no es ausencia de miedo, sino su dominio.
Cada pase es una leccion de vida.
La tradicion se aprende con las manos y se guarda en el corazon.
Formamos toreros; sobre todo, formamos personas.
El respeto al toro es respeto a uno mismo.
El toreo es disciplina hecha belleza.
169 anos de aficion laten en cada tarde.
La cantera de Cabra mira al futuro sin olvidar su historia.
Se torea como se vive: con verdad.
El miedo se entrena; el arte se cultiva.
Suenos de nino, oficio de hombre.
Aqui se forja el temple de las nuevas generaciones.
El capote dibuja lo que las palabras no saben decir.
Cada tentadero es una primera vez que no se olvida.
La plaza ensena lo que ningun aula puede.
El que respeta al animal, respeta la Fiesta.
Torear es escuchar al toro.
La elegancia nace de la entrega.
Esfuerzo callado, gloria merecida.
Cabra vuelve a sonar en el ruedo.
La aficion es la raiz; la juventud, el fruto.
Hay valor en plantarse y arte en quedarse.
El compas del toreo es hermano del flamenco.
Cada muleta cuenta una historia.
La disciplina de hoy es la maestria de manana.
Se aprende cayendo y se crece levantandose.
Aqui late el corazon taurino de Cordoba.
La vocacion no se ensena, se acompana.
El toreo bien hecho es pura emocion.
Tradicion que se entrega, tradicion que perdura.
En la arena no se finge: se es.
Manos jovenes, raices hondas.
El maestro siembra; el tiempo recoge.
La belleza del toreo esta en la verdad del momento.
Quien torea con respeto, torea para siempre.
La templanza es la primera suerte que se aprende.
En cada joven hay una promesa de la Fiesta.
El toro manda; el torero interpreta.
Cabra escribe, de nuevo, su historia taurina.
El arte no tiene edad, pero si cantera.
Donde hay respeto, hay tauromaquia.
El valor se demuestra en silencio.
Cada gesto cuenta cuando se torea de verdad.
La tradicion no se mira: se vive.
El ruedo es la mejor escuela de la vida.
Se torea con el cuerpo y se siente con el alma.
La cantera de hoy, las figuras de manana.
El esfuerzo compartido sabe mejor.
Aqui se ensena a no rendirse.
La Fiesta vive mientras haya jovenes que la amen.
El toreo une lo que el tiempo separa.
Cada alumno es un eslabon de una larga cadena.
La grandeza empieza por la humildad.
Torear es un dialogo entre el valor y el arte.
El campo es el aula; el toro, el maestro.
Lo que se hace con respeto, se hace bien.
En Cabra, la tradicion tiene futuro.
El arte de torear empieza aqui.
El valor no es ausencia de miedo, sino su dominio.
Cada pase es una leccion de vida.
La tradicion se aprende con las manos y se guarda en el corazon.
Formamos toreros; sobre todo, formamos personas.
El respeto al toro es respeto a uno mismo.
Donde otros ven peligro, nosotros vemos vocacion.
El toreo es disciplina hecha belleza.
169 anos de aficion laten en cada tarde.
La cantera de Cabra mira al futuro sin olvidar su historia.
Se torea como se vive: con verdad.
El miedo se entrena; el arte se cultiva.
Suenos de nino, oficio de hombre.
Aqui se forja el temple de las nuevas generaciones.
El capote dibuja lo que las palabras no saben decir.
Cada tentadero es una primera vez que no se olvida.
La plaza ensena lo que ningun aula puede.
El que respeta al animal, respeta la Fiesta.
Torear es escuchar al toro.
La elegancia nace de la entrega.
Esfuerzo callado, gloria merecida.
Cabra vuelve a sonar en el ruedo.
La aficion es la raiz; la juventud, el fruto.
Hay valor en plantarse y arte en quedarse.
El compas del toreo es hermano del flamenco.
El reconocimiento de la escuela a quienes hicieron posible la tarde.
El maestro abre plaza en el primer tentadero publico de la escuela.
La muleta por abajo, que es donde se aprende a mandar.
Quieto el pie y la mano baja: la leccion de toda la temporada.
Primer tentadero en la plaza de Cabra, la de 1857.
Se cita de frente y se espera; lo demas lo pone el valor.
Gratitud de la escuela a quien arrima el hombro.
La tela tiende el engano y el becerro lo sigue.
El silencio de despues, que tambien forma parte del oficio.
La suerte de varas, con el caballo bien colocado.
Saludo al publico de Cabra tras la faena.
Temple y mano izquierda en la plaza de la Fuente del Rio.
El capote dibuja lo que las palabras no saben decir.
Desde el callejon se aprende tanto como en el ruedo.
Un derechazo largo en la tarde del tentadero.
La verdad del momento, que es donde esta la belleza del toreo.
La aficion de Cabra volvio a llenar su plaza.
Se torea con el cuerpo y se siente con el alma.
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